Las várices también pueden clasificarse según sus grados de desarrollo. Las várices de 1° grado constituyen solo un problema de tipo estético, aunque en determinadas ocasiones, pueden producir sensación de pesadez y cansancio en las piernas. Estas várices no presentan ningún tipo de sintomatología, razón por la cual y de una manera equivocada, el paciente no le otorga atención.

Las várices de 2° grado son más visibles, dilatadas y tortuosas; un alto porcentaje de los pacientes presentan sintomatología. En estas várices, el tratamiento es exclusivamente médico, evitando así el tratamiento quirúrgico, pero este tipo de várices ya empieza a ser un problema para la salud. Normalmente con la edad, suelen producir flebitis superficiales dolorosas, o pequeños sangrados.

Por otro lado, las várices de 3° grado son visiblemente antiestéticas, y deben tratarse a tiempo. Aparecen luego de mucho tiempo de tener várices grado 2, y denotan una falla en extremo en las válvulas principales o mayores del sistema venoso superficial.

En el 4° grado, las várices pueden presentarse con algunas complicaciones, entre las cuales figura la tromboflebitis, la varicorragia y las úlceras varicosas.

No permitas que el desarrollo de tus várices llegue hasta este punto, consulta con un médico especialista y trata tus várices a tiempo. Las consecuencias de no hacerlo pueden ser irreversibles. Recuerda que tu salud y calidad siempre son lo primero!

Referencias:

Alejandro Cabrera, 2014. Las várices, una enfermedad silenciosa.